Este viernes, el Gobierno nacional descartó la posibilidad de que los hechos ocurridos ayer en las estaciones de Merlo y Castelar hayan sido para desestabilizar.
Al respecto, el ministro de Justicia y Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, negó esta mañana que se tratara de un “boicot”, contradiciéndose así, ya que este jueves, en conferencia de prensa brindada junto a su par bonaerense, Carlos Stornelli, había asegurado que se trataba de un boicot para desestabilizar.
El funcionario, advirtió que había pasajeros con bengalas y aerosoles en las mochilas y que todo estaba preparado. Y volvió a acusar a activistas del Polo Obrero, Proyecto Sur y Quebracho, quienes lo negaron.
Al respecto, Fernández dijo que esas agrupaciones lideraron los ataques contra las formaciones y destruyeron también autos de empleados y de la empresa.
Según el Gobierno, en Castelar un grupo saboteó un tablero eléctrico para frenar el tren, apedrearlo y quemar el primer vagón. En esa estación también abrieron las maquinas expendedoras para robar dinero y saquearon dos kioscos. En la estación de Merlo quemaron otros siete vagones.
Varios pasajeros dijeron que la reacción fue espontánea por las demoras generadas por un cortocircuito en uno de los vagones y que sectores marginales ocasionaron los destrozos, incendios y saqueos.